PRACTICAMOS EL PORNO 3
ROSIE
Me desperté dolorida. Me dolían los muslos, tenía los labios sensibles y todo mi cuerpo vibraba con el eco de las caricias de Jerry. Por un momento, tumbada bajo mi fina sábana, me pregunté si lo de la noche anterior había sido un sueño. Pero entonces me moví y el dolor entre mis piernas me recordó cruelmente que había sido demasiado real. Jerry, el chico de al lado, el hombre con el que llevaba meses fantaseando, finalmente me había follado. Y no solo me había follado. Me había reclamado como suya, como si hubiera estado esperando ese momento tanto tiempo como yo.
Esa idea me hizo sonrojar.
Debería haberme sentido avergonzada, tal vez incluso humillada, pero en cambio me sentía... viva. Mi cuerpo aún vibraba con el calor del momento y, cuando cerraba los ojos, podía ver su rostro, el deseo en sus ojos, la forma en que tomó el control sin preguntar.
Y ahora tenía que afrontar el día, mi primer día en el plató. El estómago se me revolvió por los nervios mie