TUVE SEXO CON MI JEFE 2
AUDREY
No paró esa noche.
Después de que se levantara de mi cama, sudoroso y aún con una erección, pensé que quizá había sido un desliz aislado. Una fantasía cumplida, luego enterrada. Pero a la mañana siguiente, su mano estaba en mi muslo bajo el escritorio, sus labios rozando mi oreja mientras dictaba un correo electrónico. Se convirtió en nuestra rutina. Las reuniones se convirtieron en excusas para estar a solas conmigo, los ascensores en apasionados besos, las noche