LAS REGLAS DEL TÍO 2
PUNTO DE VISTA DE SOPHIA
Aguanté cuatro días.
Cuatro días con la mirada de Víctor siguiéndome por la cocina, su voz un poco más áspera al darme los buenos días. Cuatro noches dando vueltas en la cama, con los dedos ansiosos por desobedecer su orden de no tocarme, pero el miedo —y la emoción— del castigo me mantenían obediente.
Al quinto día, me derrumbé.
Esperé a que saliera a revisar las cercas y luego me escabullí al establo. El aire estaba cargado de heno y cuero. Encont