Pobre Elara
Me quedé allí, en medio del vestíbulo, con el pecho agitado y la mente repasa mentalmente todas las posibles consecuencias. El aire aséptico se sentía pesado, como si me oprimiera, recordándome que me encontraba en el mismísimo corazón del monstruo. No podía dejar de pensar en la expresión de Chase Caruso cuando le cayó el agua encima, y en la audacia de mi propio temperamento. ¿Por qué demonios no podía simplemente callarme y comportarme como un profesional? Llevaba meses intentand