Liora cerró la puerta de golpe, atrancándola con un clic seco. Thorne se había ido, por fin lo había echado de su casa. Le daba igual adónde fuera o con quién se acostara. Era un parásito, y por fin se había librado de él. Cogió su bolso y se dirigió a su coche, con el motor rugiendo mientras arrancaba a toda velocidad.
Mientras conducía, Riven apareció en su mente. Aquella noche había sido una mezcla confusa de calor y fricción, un choque desesperado entre dos personas que odiaban a todos. Aún