Liora estaba de pie en la barra, con los dedos aferrados a un vaso que apenas había tocado. Quill se había excusado hacía cinco minutos para atender a los clientes, dejándola sola con el tintineo de los vasos y el murmullo de gente adinerada que fingía estar ocupada. Recorrió con la mirada a la multitud, catalogando los rostros del informe. Inversores. Ejecutivos. Personajes influyentes.
No se percató de la sombra que tenía delante hasta que levantó la vista.
Se le revolvió el estómago.
Thorne