Antonio había entrado en silencio, la señora María le había dado copias de llaves de la casa, porque él entraba casi de madrugada todos los días a tomar desayuno con ella y a prepararle el desayuno a Kate y Benjamín.
La señora María estaba bañando a Benjamín en el segundo piso y Kate estaba en el sofá, Antonio la vió y se la quedó mirando un buen rato, silenciosamente la cubrió con una manta y avivó la chimenea que se estaba apagando.
Ella ni se movía, a través de la manta se notaba el bulto de