Kate le siguió secando el cabello a Antonio, y colocando sus manos tibias sobre su rostro para calentarlo, sabía que él estaba llorando, probablemente porque nunca se imaginó él volver a abrazarla.
La señora María llegó con la sopa y viendo Kate que él aún tiritaba, se la dio con una cuchara. En la chimenea Benjamín secaba a Jack con una toalla y María también le había calentado leche para el cachorro, el cual se la tomó de inmediato.
Tras unos minutos Antonio se bebió toda la sopa y el frío fue