La puerta de mi oficina se abrió y entro Kendall, en un vestido precioso, parecía una muñequita, sus facciones finas la hacían lucir inocente, era como una aparición, un Ángel, todo en ella gritaba pureza, Kendall era perfecta.
— Te voy a patear el culo — Me dijo.
Yo respiré hondo, ella sabía cómo arruinar las cosas, ahora me preguntó que fue lo que me gustó de ella, si la chica era angel con espíritu de camionero.
— ¿Ahora que hice? — Le pregunté.
Kendall se acercó a mi y se sentó frente a mi.