**AMARA**
El aroma a cuero viejo, cera de abejas y madera de roble se mezcló en un instante con el olor primitivo de Magnus: tabaco, lluvia y ese almizcle masculino que me emborrachaba los sentidos. Su cuerpo era una losa de asfalto aplastándome contra los estantes de la biblioteca familiar. Mis muñecas seguían cautivas en su agarre de hierro por encima de mi cabeza, una presión cruda que hacía vibrar cada terminal nerviosa de mi piel. Una sonrisa descarada, cargada de una picardía salvaje, se