**AMARA**
“Se acabó el protocolo. Si Alistair quiere una mercancía de intercambio, va a tener que buscar un maniquí de escaparate”.
El reloj de la torre de Mayfair marcaba las doce en punto cuando me deslicé por la ventana de la terraza interna, esquivando las cámaras de la residencia familiar. Dejé atrás los vestidos de gala, la seda esmeralda y el lujo estéril que me asfixiaba. Esta vez vestía un jean oscuro y desgastado, tan ajustado a mi cuerpo que se sentía como una segunda piel, y un suét