EPÍLOGO.

En la habitación aún escuchaba su voz... Su olor... Mire al perchero y ahí Estaba aquella chaqueta que llevaba ese día... Ese tráfico día... La tomé con mis manos para sentir su olor... Una pequeña hoja blanca cayó de aquella chaqueta.

« ¡Ojo! Esta no es la única canción... Hay otras más... Y más tarde unas hermosas palabras que escribí... Para Jonas... Pero por ahora... ¡Música por favor! »

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