Me agarró, sorprendentemente fuerte para su cuerpo pequeño. Me tenía clavado contra la pared de la sala de conferencias. Sus labios bajaron sobre los míos, probando, chupando. Mis manos en su cabello, jalándole la cabeza hacia atrás para poder lamer debajo de su piel, morderle el cuello, dejar besos calientes por su escote.
Ella me arrancó la camisa, los botones cayeron sobre la mesa de vidrio como disparos, la empujó por mis hombros y arañó con las uñas mi pecho desnudo, dejando líneas finas d