Anna no sale de su expectación, ¡su madre y el rey Juan Carlos!. Sorprendida por la romántica escena que acaba de presenciar y evitando ser vista por ambos, la pelinegra regresa a su habitación. Sube las escaleras apresuradamente, conteniendo las lágrimas y pensando en lo que acaba de ver. Definitivamente el rey de Escocia debía ser aquel amor prohibido e imposible que su madre le había mencionado días atrás.
Apenas entra a su dormitorio, rompe en llanto, su vida estaba llena de sin sabores e