En cuanto Anna, hecha un mar de llanto llega al campo, sus hermanas la visualizan y sin cuestionar lo que sucede intentan consolarla. Teresa y Martina piensan que tal vez Anna escuchó algo sobre Rodrigo y Elisa, ¿estará embarazada la princesa? Se preguntan, pero no están cerca de la verdad que mata lentamente el corazón de la pelinegra.
Martina propone ir al río para ir a bañarse como en los viejos tiempos, y aunque Anna no se encuentra muy animada, van hacia allá. Al llegar, los sentimientos