Una hora después, la reina sale de su habitación y ordena que al cochero, quien recién acaba de regresar de la casa de los Moguer, a que aliste nuevamente el carruaje para volver a aquel lugar. Emma está decidida a saber aquella verdad, cueste lo que cueste, el deseo de venganza se apodera de ella por completo.
Si Anna resultaba siendo su verdadera hija, Elisa pagaría las consecuencias de la traición de Dolores y su esposo, el herrero. Ahora todos conocerían quien era realmente la Reina Emma I