—…Soldados, creo que ustedes están más que listos para la batalla. Despídanse de sus familias, partiremos en 3 horas —anuncia el capitán Andazola al grupo de soldados.
La conquista de aquellas tierras en Francia será un éxito. Ese es el pensamiento de Emma quien desde el balcón del palacio real con un asentimiento de cabeza aprueba las órdenes de Horacio.
Los soldados comienzan a montar sus caballos rápidamente. Algunos viven muy lejos del palacio, como César, quien sabe que debe apresurarse