Se estira sobre la mesa para entrelazar sus dedos con los míos.
_ Te voy a dar el mundo, Prudence White.
Ya lo tengo, me dan ganas de decir.
_ No necesito el mundo, Diego. Yo solamente te necesito a ti.
Ojos azul cristalino se posan en mí, estudiándome por un largo momento.
_ Bueno, me tienes a mí _Una pequeña sonrisa curva sus labios _ Mal genio y todo.
Me encojo de hombros juguetonamente.
_ No eres tan malo.
_ ¿No?
_ No. No cuando sé cómo calmar ese temperamento.
Su frente se levant