_ Mis abuelos solían traernos aquí por la noche cuando éramos jóvenes.
_ ¿Para mirar las estrellas?
_ Claro _ responde misteriosamente, alcanzando algo por encima de mi cabeza.
Saca una botella de champán y dos copas de una cesta que ni siquiera noté puesta en la esquina.
_ ¿Quién sabía que podías ser tan romántico? _ Bromeo.
_ Gracias Isabel. Ella es quien arregló todo esto para mí. Levántate.
Lo hago, y él levanta todas las almohadas detrás de nosotros, seis en total. Felizmente me acom