SILAS
Pequeña loba terca. Esas eran las únicas palabras que podía usar para describirla. Incluso después de que le dijera que se tapara, eligió faltarme al respeto descaradamente saliendo con esa ropa que no dejaba absolutamente nada a la imaginación. Tuvo mucha suerte de que no hubiera nadie cerca anoche. Si alguien la viera, si un lobo no apareado la viera con esa ropa, le habría arrancado los ojos de las órbitas y luego la habría llevado a mi habitación.
Eso era exactamente lo que me apete