El silencio inundaba la habitación en la que se encontraban los lobos, ninguno encontraba las palabras suficientes para poder decir algo. El más impactado por las imágenes que habían aparecido era Shi, el cual sólo podía mantener su mirada en la nada, jugando con el peluche de lobo que yacía en sus manos. Kion a su lado solo podía acariciar su cabello con calma, tampoco encontrando las palabras adecuadas para poder consolarlo, y ni siquiera estaba seguro de que su amigo deseara ser consolado. N