Un amplio campo de flores se extendía bajo el cuerpo del alfa, una brisa fresca movía las mismas junto a su cabello, el cálido sol golpeaba su rostro, pero no era molesto o incómodo, sus ojos se mantenían cerrados a pesar de que no dormía, sólo estaba relajado, sintiendo una extraña calma que no estaba seguro de dónde venía. No podía expresar porqué se sentía de esa forma, pero no deseaba abrir los ojos. No deseaba alejarse de esa calma. Todo era demasiado mágico como para desear romperlo. Sin