Capítulo 41
La mañana llegó con el canto de las aves, la tormenta había pasado, dejando sólo el frescor característico de algo tan fuerte y algunas gotas de agua que aún caían de las hojas de los árboles, la joven pareja descansaba aún en la cama, Kiyan sostenía en brazos al delta que suspiraba tranquilo, las pesadillas que solían perseguirle permitiéndole dormir con tranquilidad gracias a tener al alfa cerca. Por su parte, Kiyan ya había despertado, aunque no tenía ningún interés aún de levantarse, preferí