Capítulo 35
Un par de días pasaron después de la batalla, se sentían como una tortura para el joven alfa que solo podía acariciar la mano del delta en cama, el sonido del electrocardiógrafo retumbaba con fuerza en sus oídos y en la habitación, todo estaba tan silencioso que ese sonido era una verdadera pesadilla. La habitación también estaba cargada con el aroma de las feromonas del alfa, un aroma mezclado entre preocupación y un intento de llevar algo familiar al delta en cama, botes vacíos de soda estaban