Capítulo 34
Las armas fueron cambiadas por mordidas y gruñidos, zarpazos y patadas, no servía de nada para los lobos usar un arma en ese momento, el aire estaba impregnado con fuertes feromonas, los alfas y betas que formaban parte de la manada de Kiyan desprendían feromonas para intentar intimidar a los deltas, pero estos no se mostraban mal por estas, no parecían afectados por ello, al contrario, parecía más que aquello sólo les impulsaba más a seguir peleando. Detener una pelea entre lobos era imposible,
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