Los lobos se mantuvieron juntos un poco más después de su conversación, decidieron primero que se quedarían solo unos minutos más, los cuales pasaron a convertirse en una hora, y después otra, y después hasta que el reducido espacio del armario fue lo bastante molesto como para seguir ignorándolo y teniendo que separarse. Fuera aun estaba tranquilo, los soldados no parecían haberle prestado atención a nada, y si lo habían hecho, parecían tener suficiente miedo a Kiyan como para desear decir alg