Aitiana baja la escalera, nerviosa e insegura, mira la cara de su padre y padrinos y no ve rostros felices, en cambio, Elian está tan feliz, tiene esa sonrisa radiante que irradia felicidad igual que Irma y Kiara.
Ellos, en su interior, celebran que esa fortuna está en sus manos.
Elian corre a alcanzar a Aitiana y juntos se sientan frente al juez.
Las órdenes de Elian fueron claras y precisas, quiero una ceremonia sencilla y rápida.
- Se encuentra bien, señorita Lancaster.
- Sí, estoy bien, m