Mundo ficciónIniciar sesiónLa rusalka no dijo nada más que verme fijamente, con esos ojos verdes brillando maliciosamente, seguía jugando con el agua, y yo mirando sus dedos moverse en formas circulares, para entonces no sabía que eso significaba que estaba llamando a sus compañeras que surgían las cabezas como de las tortugas del caparazón, debí haber nadado sin parar, pero no lo hice, ahora estaba rodeada por seis o siete de ellas; que tenían cabellos de colores







