ADAMO
—¿Adamo, estás bien?
En todo el camino no dije ni una sola palabra, la noticia me había tomado por sorpresa.
¿Casarme yo?
Está demente ese maldito si cree que yo haré esa estupidez. Y mucho menos voy a creer eso de lo del embarazo, si es que lo está. Ese mocoso no es mío, estoy seguro de eso.
Solamente tomo la mano de Ivanna y le doy un ligero apretón, la llevo a mis labios y beso su dorso, es mi modo de tranquilizarla. No puedo revelar esa noticia, es mejor ignorar y seguir.
En cuan