Me meto en la cama después de haberlos dejado en la sala. Tengo tantas cosas en la cabeza que siento que me va a explotar.
Escucho como ellos se mueven de un lado a otro y luego silencio…
Uno incómodo, por lo menos para mí, que entre las mantas veo la fina alianza que aprieta más de lo que uno puede creer. Tan ensimismada estaba en mi propio auto flagelo que no escuché mi celular, hasta la segunda vez.
—Dumas.
—Dumas y la puta que te parió ¿Por qué no me contestabas el teléfono?
—Ro… Rocío…
—¿C