—¿Dónde estoy? —digo tocando mi sien que duele como la mierda y al abrir los ojos me veo desnuda bajo las sábanas de la habitación de ¿un hotel?
Intento cubrir mi desnudez, pero el reclamo que está junto a mí me quita de un solo golpe la embriaguez.
—Baja el volumen y déjame dormir, anoche me dejaste muerto, mi querida Arpía.
Esto no podía ser cierto, este tipo me estaba mintiendo ¿no?
Mire sobre las sabanas y ahí me relajé, el muy idiota debe haber creído que me las iba a bancar de una sola, n