Me las vas a pagar, malvada arpía.
¿Cómo esta mujer me había descubierto?
¿Cómo supo que no pasó nada entre nosotros?
De verdad que estaba seguro que iba a caer en mi trampa y ahora la tendría entre mis sábanas como la gatita que debe ser y no como la bruja arpía que salió por esa puerta.
—Ash, me lleva el diablo. Ya me vas a escuchar, Shannon Dumas.
Tomé la toalla que había soltado dejándome como dios me mandó al mundo y seguí vociferando maldiciones contra esa mujer.
—Maldito sea el día que llegaste a conocer a James, si no fu