Salomé se desplomó ante nuestros ojos. Tomé la mano de Gamal antes de ir hacia ella. Y por alguna razón mi pulso se había acelerado desde que vi el rostro de ese hombre. De hecho, cuando lo vi gracias a la grabación de Braulio en el video que fue pausado.
Sentí un subidón de nervios logrando tapar mis oídos. Yaro la cargó y salió con ella gritando el nombre de José. Quien no era un médico, pero sí sabía de primeros auxilios. Los hombres se quedaron en la oficina y nosotras salimos detrás de ell