Me sonrojé. Esos ojos negros me miraron de una manera diferente.
—No lo sé, pero parece. ¿Le molesta?
—No, la compañía es agradable.
—Desde que llegamos aquí no siento que me cuida, la convivencia ha sido muy tranquila, hace mucho no tenía vacaciones, en verdad fue un acierto alejarnos de todo. ¿Puedo hacerle unas preguntas?
Yo no podría ser como Amira, para acostarme con un hombre debía tener algo de cercanía, conocer un poco a la persona. Por su aspecto físico le daba la máxima calificació