Hace poco se quedó dormida sobre mi pecho, era la una de la mañana, no dejamos de brindarnos placer. El recuerdo de sus caricias en mi endurecida erección, me envió un corrientazo de nuevo a mi entrepierna.
El recordar cómo su sensual boca me brindó tal placer, fue alucinante. Amira era desinhibida con relación al sexo. No creo que pueda dormir algo, me costaba conciliar el sueño.
Su brazo y pierna cubrieron la mitad de mi cuerpo, su blancura sobre mi piel tostada era de mi agrado. Toda ella m