Hacía mucho que no nos divertíamos como hasta ahora. Nos encontrábamos sentados en el área arreglada por ellas desde la mañana, pusieron sillas cómodas, dos chimeneas de playa, —más para alejar los mosquitos—, mecedoras, una mesa donde ahora se encontraba las picadas y pasabocas. La música a un volumen que te invitaba a bailar, aunque nadie se había atrevido a hacerlo por el momento.
Yo tenía años de no bailar, y era algo que me gustaba. Hacía más de tres horas cenamos un muy rico asado en el c