Habían pasado tres semanas y dos del divorcio de la señora Antonella y Juan Carlos, supimos de su estado y el preinfarto que le dio luego de que le dieran ese sobre qué le envió su familia. En ellos el enojo, la molestia, la decepción, la tristeza y la ira seguirán intactos en sus corazones. De mi parte yo no creo que pueda perdonar a Emilio algún día, por eso no los juzgo. Jamás podré decirle padre, para mí siempre será mi tío. El único padre que tengo es Francisco.
En un par de horas comen