Había pasado una semana y ninguno de mis hijos o mi esposa ha venido a verme. No he dejado de pensar en la mirada triste de Antonella, y en la decepción tan grande en la de mi primogénito. Solo veo policías, no fue tan buena idea eso de presentarme para poder estar cerca de mi esposa, aposté por su amor y me dije que al estar encarcelado en una cárcel ella vendría a verme. Si estando en la clínica y condenado a una silla de ruedas no se había presentado, para saber de mí… mi esposa ya me dejó m