Mi guardaespaldas, el señor Jabir, me acompañó a realizar el mercado por una semana. Una de las pocas cosas que nunca delegué, lo hacía para estar ocupada y porque me gustaba. Ahora tendríamos más miembros en la casa por mi seguridad. —Era extraño, solo le he importado a mi hermano y a mis tres únicas amigas… aparte de mi perra Gardenia—. El estar con tanto personal en pro a mi seguridad me había reconfortado.
Sí, era rara como se lo dije a la psicóloga y una psiquiatra. Desde mi matrimonio la