Llegamos a la clínica y en ella se encontraba el general Acosta y eso me pareció sospechoso, debe ser algo relacionado con el comentario de Yaro. Quien una vez me vio se acercó para besarme y mirar el brazo donde tenía la herida.
—Menos mal estás aquí. —Volvió a besarme—. Un doctor te va a revisar.
—No es para… —con su mirada me quedé callada—. Está bien.
—Amira también la revisará un médico. En un rato te comento lo que ha pasado. Pero ahora debo hablar con mis amigos y el general. Por ahora n