El sonido del celular me sacó del sueño, miré la hora, eran las dos de la mañana.
—¿Yasar?
—Lamento despertarte, volvieron a atacar Yaro y en esta ocasión iban por ella. Voy en mi carro hacia Bogotá. La señora Amira va dormida, aunque trate de evitarlo, se encuentra muy nerviosa.
Salomé seguía en la clínica, no dieron de alta al señor Francisco. Tenía pensado escribirle mañana para notificarle que quedaba libre y podía tomar su contrato, ya que el paciente se encontraba en cuidados intensivos