Era mi responsabilidad mantener al prisionero vivo.
—Salimos. Pasen por mi hermana. Ramón. Iremos al lugar, extrae la información y no te demores. No pongas en problemas a la persona que custodie esos datos.
Se puso el audífono como si en verdad fiera uno de nosotros. Escondió su mutilación en el bolsillo de la chaqueta. —No alcancé a llamar a mi mujer. Y con este hombre a nuestro lado no me arriesgaré a que sepa que somos pareja.
Salimos de la habitación. Jabir se ubicó a un lado y le entregó