Esperaba a que llegaran mis compañeros. No demoran en hacerlo, estar cerca con el hombre a quién le volé una mano no será nada, voy a tener que estar cuidándome la espalda. José llegó con los almuerzos. Le pedí que trajeran pastas que era cómoda de comer en un carro.
—Almuerzos comprados, jefe.
—Mantente en contacto y no coqueteando con la hermana de Yaro.
—¿Yo? —hizo un gesto de negación.
—Hazte el pendejo y verás cómo te pone a voltear Yaro. Es un buen jefe, pero con sus hermanas es a otro pr