La adrenalina que le tocó pasar no era lo que deseaba que viviera. Traté de minimizarle las escenas fuertes como el ver los muertos, la sangre en el piso. Pero el ponerla a correr mientras nos disparaban y para colmo ver cómo herían a uno de la agencia.
La hizo sentir culpable, y nadie ahora le saca eso de la cabeza. Se decía que, por su culpa, al no poder correr como los otros, lo hirieron, por eso no lograba controlarla o más bien no quería controlarse.
—Ramiro, por favor llévame a la clínic