Continué caminando hacia atrás. Los doctores me miraron, sin embargo, yo me encontraba en otro mundo… ¿Un bebé?
—¿Jabir? —Alcé la mano.
—Necesito un minuto.
No sabía para donde caminar, sin embargo, fragmentos de un bebito se calaron en mi mente. Se estaba cuidando, todos los días lo hacía, era testigo de ello. Éramos conscientes de que un hijo no era ni el momento, ni el tiempo. Choqué con una silla y preferí sentarme. El pulso lo sentía hasta en las orejas. Mi celular sonó y era mi madre.
—¿M