—¿Dónde le robaron el maletín?
—Ahí mismos. Parece que fueron a buscar información y la doctora María Paulina no ha podido salir de ahí por miedo.
—Ya doy reversa.
—Gracias. Mañana un escuadrón de seguridad la custodiará. Pero esta noche protégela.
—Si señor. Lo estaré llamando. —Amira tenía el dedo entre los labios como imitando que se comía las uñas. Estaba pensando—. Debo hablar con Yaro, preciosa.
—El hermano de Salomé no es hijo de don Francisco, ¿cierto? Si no del amante que supuestamente