—José, escúchame muy bien. —habíamos escuchado lo que ocurría en el despacho de la doctora esa—. Con mucho cuidado llévalo hasta el general Acosta, pueden estar vigilando y si lo ven salir lo pueden matar. Ahora será un testigo y por el momento que lo interroguen.
—Pregúntale si saben de qué despacho fue emitida la orden judicial. —intervino el juez.
—Ya escuchaste José. ¿Sabes dé dónde viene la orden judicial?
—Tengo el documento. Un momento… dice que es… ¡Mierda! Del juzgado que ahora dirige