Por el amor del redentor. ¡Ni que estuviera esperando la llamada de un novio! No dejaba de mirar el celular y las dos llamadas de los abogados, las corté de una, para no ocupar el teléfono. Ni en mis catorce años, cuando tuve al primer novio a escondidas, tuve tantas ansias.
Era cierto, me nacía cuidarla, quería mucho a Onely. Pero en el fondo… ¡Salomé! Todo era para saber si él podría cuidarla, debemos evitarle un susto. «También para tener su número». —Cállate conciencia.
No lo negaré, ese ho