Capítulo 38

Luego de tres días de caminar por los montes desérticos pudieron llegar a la frontera de la ciudad. La misma se podía ver por completo desde lo alto del cerro donde estaban descansando Tau y sus compañeros. Debían esperar a que la noche cayera para aprovecharse de la oscuridad y escurrirse entre las pequeñas calles hasta sus destinos. Se notaba en ese momento de la tarde un gran movimiento de autos y personas en la ciud

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