10. La loba plateada
La luna llena obligaba a los Omegas a transformarse en el límite del bosque, lejos del campo principal donde los rangos superiores celebraban el ciclo con ceremonias que nadie nos explicaba.
Era otra regla que nadie nombraba como lo que era: una forma de asegurarse de que incluso la transformación ocurriera en los márgenes, donde no molestara, donde no comparara, donde nadie tuviera que ver lo que éramos cuando el sistema no lo observaba.
Desde el terreno central llegaban ecos de tambores bajos